lunes, 10 de noviembre de 2014

En el Asco de la Macarena

La penúltima gran expresión pública de lo “cofrade”: cainismo miarma.


















          “Y todo esto delante de La que hace que se me paren los pulsos y se me entrecorte la respiración nada más asomarme por el cancel de la Basílica: La Madre de Dios. A la que no puedo sostener la mirada todavía, después de tantos años, porque contemplando su Belleza empequeñezco como un ser vulgar y pecador indigno del Gozo, el de tenerla en la Tierra y el de la Gracia de su Hijo con la que por su intercesión tengo la Esperanza de alcanzar la Gloria algún día. Que así sea.


          Me iba yo a preocupar de los resultados de no sé qué de elecciones teniendo su Carita Divina delante para embelesarme, gozar y rezar. Y la panda de bajunos ésta, aplaudiendo, jaleando -incluso pitando al más puro y vulgar estilo yanqui- y manoteándose a palmadas como salvajes en Su presencia y, lo que es más grave, en la Casa del Señor, en este caso bajo la devotísima advocación de su Sentencia de Muerte. ¿Es que nadie pensó en poder perturbar el Sueño del Divino Niño que duerme en el regazo de la Virgen del Santo Rosario? ¡Qué espectáculo más lamentable! ¿Aplausos? ¿Es que no eran hijos de la misma Señora los de la candidatura minoritaria?


          Bien que este tipo de comportamiento se intuía desde que en las iglesias durante los conciertos y otros actos no estrictamente litúrgicos se permitió y no se censuró el aplaudir como si fuera un teatro o cualquier sala de espectáculos. Ahora, un templo cristiano lo vemos convertido en un palacio de congresos de tantos o una sede de partido más durante una noche electoral.


- Hijo, Sanz, cómo eres, y cómo te pones, siempre igual. ¿Qué importancia tiene que se aplauda, aunque sea esto una iglesia, si es un concierto -que no es misa ni nada de eso- lo que se da? ¿Es malo a lo mejor?


          Malo, no. Malísimo, Señora. Y a los hechos y consecuencias me remito. ¿Ve Vd. lo que pasa cuando no se sabe bien dónde tiene uno los pies y en qué están pisando? Sagrado, Señora, pisando sobre sagrado, moño. ¿Lo entiende?








          Respuestas a propósito de un vídeo colgado en un grupo de amigos capillitas de la red donde se mostraba la secuencia de la proclamación de los resultados de las elecciones celebradas el 10 de Noviembre del pasado próximo año de 2013 por la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Sentencia de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de la Esperanza Macarena en su Basílica Menor de Santa María de la Esperanza. Pero, sobre todo,  donde se hacía patente la respuesta de una horda de impresentables zafios y mentecatos, que como una jauría de hienas ululaba la victoria de su candidatura preferida, profanaba irreverentemente con sus chillidos estentóreos, vulgares expresiones y actitudes incalificables un lugar sagrado, además de situar a sus hermanos rivales de la otra candidatura, la perdedora, a la altura de enemigos dignos de un tal odio capaz de generar semejantes manifestaciones de “alegría” de una bajeza e indignidad intolerables por vulgares, ayunas de cualquier atisbo del más mínimo grado de cortesía y carentes del más ligero retazo de la urbanidad requerida en tales ocasiones, amén de impropias de gente cristiana.

          Sirva como botón de muestra de la degradación del momento cofradiero que vivimos y que englobaría a casi todo lo que, con horrenda expresión, se denomina mundo “cofrade”, que no representa sino la decadencia en las formas de las Cofradías de Sevilla, evidentemente por una falta escalofriante de fondo: tanto religioso –las creencias con sus mínimos rudimentos teológicosy doctrinales: la Fe- como cultural –ausencia de conocimiento de los porqués en las formas, así como carencia de principios de educación elementales que llevar a la práctica y desconocimiento supino de cualesquiera normas de urbanidad imprescindibles para la convivencia no ya cortés y refinada sino pacífica y cordial. 








domingo, 9 de noviembre de 2014

Tres mejor que uno. (Elucubraciones trinitarias)

De el “llévese tres por uno” de la oferta del supermercado (o supersetas… de la Encarnación, claro).








          A propósito de los nuevos rumores “cofrades” –como no podría ser otra cosa que eso, murmullo de gente sin dos dedos de frente, semejantes chismes y disparatadas ocurrencias- sobre la intención de algunas cofradías de sacar un tercer paso a la calle durante su anual estación de penitencia a la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Mayor de Santa María de Sevilla, Catedral de la Sede Arzobispal Hispalense.

          Y lo que escribí en 2009 cuando se comenzó a sentir el runrún hecho noticia que de llevarse a cabo terminaría de seguro con ese monumento al clasicismo cofradiero –callado, desapercibido, elegante-  que es el cortejo penitencial  de La Bofetá –bien que en los últimos años algunos niñatos, y sobre todo niñatas, amén de algún que otro puretón y más de una talludita, no se hayan enterado del respeto que se le debe al acto de revestirse una túnica de nazareno para hacer penitencia, sin tragedias pero penitencia, y la responsabilidad que se contrae con el patrimonio de religiosidad y ciudadanía, sevillanía en esta caso, de las generaciones pretéritas que se revistieron de blanco para acompañar a Nuestros Amantísimos Titulares. Noticia que se hacía eco de la pretendida salida de un tercer paso con la imagen del Crucificado del Mayor Dolor.

          Pues bien, cuenta la Cofradía de Jesús ante Anás tanto con un juego de insignias como con dos pasos redondos. Sin alharacas, sin sublimidades, sin estridencias, sin cumbres del arte cofradiero, pero un conjunto redondo. Redondo, primero, por la grandísima suerte de que se haya podido adquirir imágenes y enseres encargados a artistas y artesanos de otra época en la que imperaban el canon estético de la Belleza y las Leyes del Arte, el buen gusto, la sobriedad y la distinción, el ajuste de las obras, en fin, a los parámetros exigidos por lo Sagrado, las Escrituras, la Doctrina y el Culto católicos. Época finiquitada y sin visos de recuperar sus valores. Redondo, digo, en segundo lugar, porque sin ser una de las “grandes” –como ahora se dice- ha sido desde su refundación una clásica cofradía del “centro”, compuesta por todos esos hermanos que precedieron a los actuales y les legaron semejante monumento sagrado, y que serían sevillanos, en muchos casos,  de esos todo lo finos y fríos que unamunianamente se quiera pero que, corcho –con eñe, y perdóneseme la expresión pedestre-, qué pedazo de Semana Santa tan rotunda y medida, elegante en una palabra, nos dejaron en herencia tanto en un sentido artístico como ceremonial, ambos de altísimos quilates.

          Porque, dejando las cosas muy claritas, ajustadas al más vulgar sentido común sobre el carácter fundamentalmente –aunque no único-  religioso de lo que conmemoramos –sin tragicomedias ni meapilismo o santurronería, pero acto del culto católico- en la estación de penitencia, aquí en verdad sólo hay un paso. El del Señor con una figura de Cristo representado en algún pasaje de su Pasión. Uno más de la Santísima Virgen bajo palio, si acaso, en las cofradías en cuyo paso del Señor en alguno de los Misterios pasionistas no figurase ya Nuestra Señora. Pues de toda la vida de Dios sólo ha habido una con tres: la Archicofradía de la Coronación de Espinas y Nuestra  Señora del Valle, fruto de una antiquísima unión de poder a poder –si se permite el término taurino- y no las fusiones –auténticas absorciones, hasta opas hostiles diría- de muchas de hodierno. Las restantes que sacaban tres, no lo eran con dos pasionistas. Porque uno de ellos bien era un paso no pasionista o de “Gloria” –caso de La Borriquita y La Cena- bien era alegórico –El Sagrado Decreto en La Trinidad, El Corazón de Jesús o San Juan Evangelista en Las Siete Palabras, El Triunfo de la Santa Cruz en La Hiniesta, La Estrella o El Santo Entierro, El Dulce Nombre de Jesús en La Quinta Angustia, La Decapitación del Bautista en la extinta de El Cristo de la Sangre al Compás de San Juan de Acre, parroquia de jurisdicción exenta perteneciente a la Orden de Malta, que devino propietaria de capilla a la iglesia del Colegio de San Francisco de Paula de frailes mínimos, hoy regentado por la Compañía de Jesús, y cuyo Crucificado se venera actualmente como de Las Siete Palabras en San Vicente-. Luego lo que venía era ora un Calvario con la Virgen ora un paso de Cristo y uno de la Virgen bajo palio. Y ya está. El primer “experimento” fue el de La Carretería, donde llegaron a crear aparte una hermandad para poder sacar bajo palio una segunda imagen de la Dolorosa, la del Mayor Dolor, conscientes del disparate cultual y sinsentido escénico que cometían. Pues, aun hoy en día, a los que conservan ciertos rudimentos de Doctrina católica, aprendidos y grabados desde la infancia, les chirría aunque les encante ver a la Virgen en un paso y luego otra vez en otro bajo palio. Es algo a lo que uno no se llega a acostumbrar, como el que está educado a destocarse y no puede permanecer cubierto en un espacio cerrado sin sentir incomodidad, o como ese no saludar o que no te salude -aunque sea ligeramente- al que conoces de vista -aunque sea de poco o casi nada- que es la mínima regla no ya de cortesía sino urbanidad que se despacha, y que tan ricamente se salta en esta actual Sevilla y alrededores plagada de esa ridícula gente zafia de medio pelo con pretensiones de posesión de no se sabe qué título o qué hierro ganadero.

          Lo que es una auténtica locura es pretender sacar en un paso durante la Semana Santa a cualquier imagen que más o menos parezca o tenga realmente valía artística. Despropósito que llega lo disparatado cuando lo que se pretende es con una de esas tan apreciadas “genialidades” ortegabrulescas.

          Después nos quejaremos de que nos acusen de jugar a los pasitos y nos venga algún baculazo. Excepto, claro, cuando se trata de dar ejemplo de eclesialidad mandando imágenes a la capital de España, y ya hasta se le ocurra a alguno, por imaginar que no quede, a la del mismísimo Orbe Católico -¿Por qué no mandan a Roma o a la mismísima Pompeya a la madre de su santa esposa y dejan a La nuestra tranquilita al calorcito de la Resolana en su casa de la calle Bécquer, que ya con el madrugón que Le damos todos los años tiene bastante y mejor que vengan los romeros a verLa aquí en Sevilla que está donde tiene que estar, Ella y la Ciudad, y lo demás es lo que de verdad está muy lejos?- O cuando se trata de ser aquiescente como borreguitos y participar en los numerosos -por incontables y por lo de número de espectáculo circense– Burricrucis de la Be que se han celebrado por toda la geografía de esta pobre tierra nuestra, Andalucía. ¡Con la Iglesia hemos topado! O con la bulla del tercer paso.







           Este fue el tenor de mi queja:


          "Soy hermano de la Cofradía de Jesús ante Anás, la popular La Bofetá y esto es el remate de los tomates. Hombre, miren ustedes, ¡lo que nos faltaba ya! Como la vida interna de la Cofradía es una balsa de aceite; como la externa es tan solemne, densa, intensa pues nada, nada, ¡venga, otro paso en la calle! Sera por inventar... La cofradía como una jaula de grillos -ya sé, ya sé que por unos cuantos de armas tomar- pues... otro paso en la calle.

          De las últimas cofradías clásicas en la calle (orden de insignias, nazarenos, pasos, etc.) de una Semana Santa en que cada día rezuma más la chabacanería pues... otro paso más en la calle.

          Que el manto de salida de Nuestra Amantísima Titular se cae a trozos, que convendría preservar la clasiquísima orfebrería de su paso reproduciéndola en plata de ley, pues nosotros... otro paso en la calle.

          Que somos uno de los pocos bocados que le quedan a los finos paladares de la afición cofradiera, pues cambiamos las dalmáticas y ponemos a pertigueros y acólitos mu' monos de colorines a juego con los pasos y... sacamos un paso nuevo. 

          Que tenemos uno de los misterios clásicos donde los haya desde las patas de la parihuela hasta la punta de las potencias del Cristo, pues le seguimos poniendo detrás esas auténticas peleas de gatos, pitidos y flamenqueos baratos con solos de tambor de la bandita que nos viene martirizando desde que hace años se tiro al monte de todas las tropelías bajunas que se están perpetrando con cornetas en nuestra Semana Santa, pues ahora... a sacar otro paso.

          Con un cuerpo de nazarenos que va perdiendo compostura a raudales, año a año, pues... vamos a jugar a los pasitos.

          Con un ambiente que se está creando alrededor de la cofradía y la devoción a sus Titulares más propia del revoloteo mariposón de una de Gloria que de una cofradía clásica pues... venga, otro paso.

          Con hermanos que dicen que le tienen “cariño pero no fe” (¿Cómo? ¡Dios mío de mi alma, qué cosas, de verdad!) al Santísimo Cristo del Mayor Dolor, ante semejante disparate que denota no ya una ausencia de mínima formación en doctrina cristiana, sino ni siquiera la mínima cultura, ante semejante páramo a qué digo evangelizar, más bien culturizar, pues... nada, sacamos otro paso.


          Por último y aunque sea politiquísimamente correcto -que a mí, como a todos, lo que nos gusta es una cofradía en la calle- habiendo tanta caridad por derramar no deberíamos pensar en... sacar otro paso sino conservar en sus formas prístinas la sin par estampa de la Cofradía de La Bofetá que le dieron a Nuestro Señor Jesucristo... y la que nos quieren dar algunos a sus hermanos, de esta gloriosa hermandad (Farfán dixit)." 



viernes, 7 de noviembre de 2014

Sanguinear por qué herida.

Más sobre una dicotomización estética acelerada: cofradiera vs cofrade.








          A propósito de los comentarios –auténticos de pollos sin cabeza últimamente- vertidos en Pasión en Sevilla a raíz de una noticia (16-4-2012) sobre el andar del paso de la Sentencia de Nuestro Señor Jesucristo llevando al martillo a Ernesto Sanguino, como segundo, tras la retirada de Miguel Loreto y el nombramiento como capataz de la Cofradía de La Macarena de Antonio Santiago. Y, más que nada, sobre lo que los comentarios reflejan: una dicotomía semanasantera ya quisiéramos que entre lo apolíneo y lo dionisiaco. ¡Ojalá! Entre lo clásico o cofradiero de toda la vida de Dios (tildado de "rancio" con todas las de Caín, en este caso casi tan Pálido como el de La Madrugá, por unos cuantos grassiosos y tontainas descapirotados con la gracia donde yo me sé y un resentimiento larvado que se empeña en aflorar una y otra vez) y lo “cofrade” con variantes diversas si bien mixtificadas hacia lo cani; lo miarma; lo algodonoso o vaporífero cuasi etéreo; lo butterfly; lo abiertamente de locazas ora urbanas ora rurales o villanas; lo “estilo sevillano” o “de Triana” de siempre; lo de “capa-cola” tan sin matices ("¡Pa´qué! Qué complica’o ereh, quillo.") como lo de “Semana Santa-Feria”; lo gracioso en personajes con malage o, vulgarmente, lo grassioso; lo insustancial trascendentalizado o tenebrismo cofrade; lo antropológico-universitario morenesco y cuatrocientas cinco explicaciones para cada cosa y a cada cual más descabellada; lo trascendente banalizado; lo pregoneril y ripioso; lo comprometido con la hermandad; lo falsario; lo triste; lo meapila; lo santurrón; lo socialcristiano y el “con la cantidad de gente que pasa hambre (pero yo Mariquita La Primera que me apunto a una procesión)”; lo “agnóstico” (pero “me-apunto-a-un-bombardeo-y-si-es-por-Semana-Santa-mejor”); en fin, hasta lo contestatario que emerge actualmente hacia las cofradías y las molestias ocasionadas por las procesiones (¡Vamos, por los cojines a alguien se le iba a ocurrir protestar por los Carnavales en Río o Venecia, que lo breaban a palos!).













          Nuestra opinión:


          “Lo he visto desde Bécquer a la Cruz Verde al ladito, de un tirón. Aquí, de salida, siempre a ritmo vivo para cumplir horarios; este año por las inclemencias del tiempo, más. Tocado por la Gracia –así corresponde a la Cofradía, paradigma de la de Sevilla- como todas las Semana Santa, pero con muchísima más elegancia, mucha más. Con sus costero a costero –y eso que había prisa- con sus pasitos atrás –ay, pa’lante, siempre pa’lante con los pasos- antes de arriar. Pero sin abusar. Y con mucho mando, como requiere sacar un paso en Sevilla y como agradece la gente de abajo al final.  Si al terminar estaban contentos de cómo los habían dejado trabajar, pues miel sobre hojuelas.

          El andar del paso de la Sentencia se estaba haciendo chabacano a ojos vista –y mira que es difícil atentar artísticamente contra esta Cofradía, paradigma unánimemente reconocido, volvemos a repetir, de la Gracia de Sevilla- año tras año y se requería una vuelta a los patrones clásicos de la elegancia y la medida que siempre impregnaron los modos de nuestras cofradías, y que hoy se han empeñado en ir tirando despacito e irremisiblemente por la borda –quizás de un costero a costero un “poquito” exagera’o-. Y se ha hecho de la forma sutil y elegante que esperábamos todos.
           
          El caso, miren Vds. es que hay ciertas cosas de las que abominamos, más que nada por que nos amargan estéticamente. Es que hemos visto sacar los pasos por profesionales –qué le vamos hacer, alguna ventaja tendría que tener cumplir años- y a las primeras cuadrillas de aficionados; y hemos visto mandar a los últimos clásicos de terno negro. Y al Señor de la Sentencia lo vimos. Y a su Madre, también. Y los costero a costero como que ¡psss! Y la cofradía de San Gil es lo que es. Y no es cabriolas de pureza equina; ni estupideces andantes de auténtica pena con un Reo suplicante; ni caminares extravagantes y pastosos como una masa de alimento básico; ni charangas para acompañamiento de ósculos traidores; ni soberanías del poder canijo; ni misteriosas músicas étnicas para plantarse en carrera con las claras del día; ni muchas chabacanerías. Ni la banda de cornetas y tambores –hasta ayer por la tarde, la única- de los Armaos es engendros musicales que como peleas de gatos tocan detrás de un Cristo que expira; ni rearmonizaciones –como las llaman- de marchas clásicas con unos bajos a modo de mugidos de una piara de becerros, en un claro caso se asesinato artístico; ni ninguna otra bajunería de las imperantes entre paquirrines, heliófilos o cármenes merimerianos ataviados de camareros bulliciosos. Porque, sí, la Semana Santa de Sevilla sufre un proceso de degradación artística que como mancha de petróleo la va cubriendo y que es fiel reflejo de la chabacanería social rampante que padecemos.

          En cuanto a los andares del palio, sólo nos remitimos a la última vuelta –ay, los nuevos neólogos de la revirá- en la Cruz Verde con “Rocío” o la culminación de la elegancia y la Gracia. Por no hablar de la inefable de 2009 con “Campanilleros” que es lo máximo que han contemplado nuestros ojos en Semana Santa. Lo de la deriva desde hace años del palio de la dolorosa que mira a tu izquierda mientras le hablan es vox popvli; solamente había que poner oído a lo que se comentaba alrededor mismo del paso esta última salida. Con mucho, desgraciadamente, lo que peor anda. Y no sé dónde está la gracia ni la Gracia. De nada.” 








          Y que el Santo patrono del día bendiga ambos martillos y los que hagan falta, aunque fueren martillazos,





Sanctvs Ernestvs, Ora Pro Nobis. 


viernes, 10 de octubre de 2014

Adiós, Mata. Plancto por el tránsito de Xerez

(Desde el Xerez del Jerez-Xérès-Sherry al del “Ya’hta’quí Heré’” postnacionalsocialista)




          Comentario en una red social a propósito de la muerte de Pepe Mata, genial cochero de la tierra. El irrepetible auriga Don José Mata Aparicio (Jerez de la Frontera, 19 de Marzo de 1931-10 de Octubre de 2012).








          "Irreparable pérdida de un grandioso cochero que formó parte junto con Robles, Carrasco y Pinteño de un cuarteto mítico de aurigas de la tierra, de inigualable maestría sobre el pescante, con las riendas o a la voz, y que alcanzó su madurez artística en los últimos años del siglo anterior. Quizás, de los cuatro, este Pepe Mata sea el de más pellizco, el de más duende. Páginas bellísimas escribieron los cascos de sus nobles brutos y las ruedas de sus coches sobre el albero de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla durante la anual Exhibición del Real Club de Enganches de Andalucía o en el incomparable marco de la pista del pabellón del Jockey Club –preciosa y delicadísima creación del genial arquitecto jerezano Hernández Rubio- durante el Concurso Exhibición del Depósito de Sementales de la Remonta de Caballería durante la Feria de Jerez de la Frontera. Pero si algo me impresionaba hasta la delectación y el embeleso era topármelos en el universal Real de la Feria de Sevilla o en el incomparable marco –antes de las  bajunas degradaciones estéticas a que ha sido sometido- del de la de Jerez con sus templetes de fundición del Casino y Municipal (también de Hernández Rubio) y los irrepetibles, sublimes –casetas ensoñadoras- pabellones de González y Domecq, surmontados por el mar del verdor de los plátanos antiguos;  topármelos, digo, llevando un enganche con toda la elegancia, tronío y majestad de las que sólo es capaz la tierra y los hombres de esta nuestra Andalucía La Baja, y por supuesto que además siempre eran a la calesera -como corresponde a la ocasión-  y, mayormente, las clasiquísimas quintas a la media potencia.

          Descanse en paz D. José. Y no voy a decir como dicen ahora los horteras “donde quiera que esté”. Porque Vd. Sr. Mata seguro que está en el Paraíso, del que nos dio un adelanto en la Tierra conduciendo coches de caballo. ¡Pero, por Dios, hombre, si seguro que lo recibió con las Puertas abiertas San Pedro! Si no quién se iba a hacer cargo de los caballos angélicos del Carro de la Fe Triunfante en los tiempos descreídos que corren. ¡Anda que no va a ir bien ni na’ Su Divina Majestad con semejante auriga en tan celestial pescante! Esto que viene escribí hace tiempo sobre la Feria de Jerez y que al caso viene. Con toda mi admiración: ¡Va por Vd. artista inconmensurable!"







          A todos mis HH de la Pontificia, Real, Imperial, Ilustre y Fervorosa Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Sevilla en Triana que comparten el gusto por la caballería de la tierra –que somos muchos-, una de cuyas imágenes señeras es la elegantísima y admirable de nuestro caballo vaquero y los caballistas de esta gloriosa Antigua Hermandad por el campo de romería, tan bellísima como la que anualmente nos proporcionan las colleras acosando, amparando y derribando, a remedo de una tienta, sobre el corredero de Vicos. 


          Adiós y gracias, Pepe Mata.













jueves, 9 de octubre de 2014

“Rabo de Gallo” sin cabeza.

Tal que San Dionisio y los penúltimos pendones de Xerez. 








          Comentarios a porpósito de la publicación allá por 2012 en un grupo de la red de una imagen del Santo Patrón de Xerez de la Frontera, el ateniense Dionisio Areopagita, que perdió la cabeza en París un 9 de Octubre.









Sobre la toma de Xerez.


          "En 9 de Octubre, glorioso día de la toma para la Cristiandad a la morisma de Xerez de la Frontera por Don Alonso de Castilla y León, cognomen El Sabio, X de los de este nombre, El Rey Nuestro Señor (q.D.g.), conmemoración de San Dionisio Areopagita, Patrón de la Ciudad, unos comentarios en su honor a propósito de un cuadro publicado.

          San Dionisio Areopagita, santo cefalóforo o que porta la cabeza entre las manos, es patrón de Jerez porque el día de su conmemoración, 9 de Octubre y en el año de N.S. de 1264 fue ganada para la Cristiandad a la morisma la Ciudad por las armas de Castilla y León de Don Alonso X El Sabio, El Rey, Nuestro Señor (q.D.g.)."








          "Y no es casualidad que se escogiese ese día para esta toma, en la que, como en otras, previamente se pactaban las condiciones de capitulación, el día de la ceremonia de entrega de la llaves o rendición, donde se ondeaba la enseña real desde la torre del homenaje del alcázar de las ciudades, así como el de la entrada en procesión y consagración, previa purificación, de las mezquitas."








          "Así el caso de Sevilla, conquistada por Fernando III El Santo en 1248, a cuyo sitio acudió con tropas su hijo Don Alfonso El Sabio procedente de la conquista del Reino de Murcia, y en que se eligió como día de capitulación el 23 de Noviembre, conmemoración de San Clemente, Papa y, oh casualidad, 27º cumpleaños del Infante heredero (Toledo, 1221) el mentado futuro Rey Sabio. En el caso de Jerez se trata del día del patrón de París donde reinaba su tío, San Luis de los Franceses, hijo de la popular y querida en el país vecino, Doña Blanca de Castilla, hermana de la famosa Doña Berenguela –o Berengaria-, Reina efectiva de Castilla y madre de San Fernando –por tanto primos carnales los dos reyes santos- padre de Don Alonso y, a su vez, ambas hermanas, hijas de Alfonso VIII de Castilla, el vencedor en 1212 en la batalla de Las Navas de Tolosa (ocasión de la que se han cumplido 800 años sin pena ni gloria, como corresponde a un país muerto como el nuestro, pero correctísimo políticamente y el plena alianza de civilizaciones) y de Doña Leonor Plantagenet, princesa inglesa, hija de Enrique II y la celebérrima Leonor de Aquitania. Don Alfonso X, por otra parte, era hijo de la princesa imperial alemana, Doña Beatriz, hija de Felipe de Hohenstaufen, duque de Saubia y Rey de Romanos, y de la princesa bizantina, Irene Angelo."








          "En principio, ninguna relación con Dionisos, el dios del vino. En aquella época, Xerez, como otras muchas ciudades, poseía en los alrededores multitud de huertas, viñedos, higuerales (figueras) y olivares, a parte de las más alejadas tierras de pan llevar, dedicadas a trigo u otros cereales. La producción de vino era entonces mayormente para consumo local de cada uno de los lugares. Nada todavía del famoso Jerez-Xérès-Sherry." 








          "Esto le dediqué al Santo Patrón por 2001: MARCO DE JEREZ. EL SR. S. DIONISIO."










Por la confusión de varios San Dionisio:


          "Más despacio, Don Fulano, y lea en mi artículo lo que decía Fray Jacobo de la Vorágine en su "Vida de los Santos". Aunque ya sabe cómo la cristianísima Francia se atribuía el desembarco en sus costas de cualquier santo importante primitivo de Tierra Santa y alrededores, como por ejemplo el de los hermanos de Betania, Lázaro, Marta y María Magdalena, en Marsella procedentes de Jerusalén. En cualquier caso, Don Alfonso creía que eran el mismo y San Luis,  también. San Dionisio está enterrado en el famoso y bohemio Montmartre o Monte de los Mártires parisino. Por cierto, no he podido averiguar por qué Don Jaime I El Conquistador eligió el mismo día para la toma de Valencia (1238)."








Xerez: De pendones y armas tomar.


          "A parte el legendario “Rabo de Gallo” ganado en la batalla de El Salado a las huestes benimerines, el más grande pendón que ha tenido mi querida Ciudad ha sido y es una que ha llevado, ay, su bastón de mando como regidor y a la que envío recuerdos –porque no es posible felicitarla- en su próxima onomástica del 12. A ésta la podríamos denominar como pendón “Rabo de Pollo” o “Cola de Gallina” o “Rabo de Poll… perdón, Gallina”."








          "Por cierto, me comentan que en memoria de sus dos anteriores próximos regidores, el Cabildo de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera va a adoptar unas armas chicas, a imitación de la capital de su antiguo Reino, Sevilla, que tiene el célebre NO8DO (No-madeja-Do)."








          "Se ha propuesto que sean el lema o jeroglífico NA8DO, es decir, Na-madeja-Do, flanqueado y sostenido por dos urracas portando una moneda en le pico, la una sobre una piedra (petrvs), la opuesta sobre una columna (pila)."








          "Parece ser que en la capital, el Cabildo de la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Mariana Ciudad de Sevilla piensa copiarlo, razonando que nada de NO8DO, que pa’ NA8DO también ellos. Pero que flanquearían el lema con un monte de serrín a un lado y una cachimba al otro, y surmontándolo unas setas explayadas."









Más sobre el NO8DO, el NA8DO y el NA@DO.


          "Según información de última hora que se ha podido recabar, los proveedores de informática del Excelentísimo Ayuntamiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Jerez de la Frontera, en nombre suyo y en el de todos los muy antiguos, ilustres o fervorosos acreedores, han propuesto al Cabildo de esta Ciudad que no sea el NA8DO (Na-madeja-do) las armas chicas que se adopten, sino en cambio el lema NA@DO con la grafía de arroba con forma de caracolillo o burga’o,  el cual se leería como Na-coquina-do."  








          "Ante la disputa que pudiera suscitar la adopción de uno u otro lema se podría en su caso llegar a tal solución dígase que salomónica: que la actual regidora, Sra. García Pelayo, utilice como armas chicas –aunque las debía de utilizar bien grandes- el NA8DO (Na-madeja-do) -sobre todo cuando vengan esas manifestaciones de sindicalistas, farotas y demás aprovecha’os que han estado haciendo la vista gorda y el caldo gordo durante tantos años de despilfarro criminal y hortera, pensando el socorrido “dame pan y dime tonta”, y ahora se rasgan las vestiduras y se mesan los cabellos ante la general ruina, como si la alcaldesa tuviese la culpa- y que los desgraciados acreedores empleen las del jeroglífico NA@DO (Na-coquina-do) porque han puesto materiales, productos, servicios y trabajo sin recibir nada a cambio, y los que no aflojaron el bolsillo ni acoquinaron siguen, uno, de concejal sin pena de cárcel y, otra, de asesora de Consejería, también libre como pájara.

          Las urracas continuarían flanqueando dichas armas chicas –o por lo menos siguen merodeando a ver lo que todavía pueden rapiñar-."









          P.S. (13-6-2015) Tras cuatro años de mandato, la Sra. García Pelayo, de extraordinaria gestión pilotando el Municipio por el proceloso mar de la deuda y la vorágine de la oposición -que por fin ha conseguido derrocarla sin ganar las elecciones, para volver a endeudarnos a todos los jerezanos en una nueva ola de corrupción- ha decidido utilizar como armas chicas –aunque, repetimos, bien grandes debieran ser - las de la empresa NA@DO, sin embargo con el lema "Na-arroba-do". 




          En conmemorationem Sanctus Antonivs Padovanensis, Ora, ora pro nobis.